A veces no sabemos exactamente qué sentimos... pero sabemos que algo no está bien.
Hay días en los que todo parece estar normal, cumples con tus responsabilidades, hablas con otras personas, trabajas, atiendes pendientes, continúas con tu rutina y aún así, dentro de ti puede existir una sensación difícil de explicar, por ejemplo: cansancio sin una razón clara, irritabilidad, tristeza, ansiedad, pesadez, falte de motivación o simplemente la sensación de que estás cargando algo que no sabes nombrar.
Quizá has intentado distraerte, mantenerte ocupado o ocupada, pensar en otra cosa, decirte que el tiempo lo resolverá y muchas veces funciona... por un tiempo. Pero hay emociones que no desaparecen únicamente porque dejamos de pensar en ellas, a veces permanecen en silencio.
Y pueden seguir influyendo en nuestra manera de sentir, reaccionar y relacionarnos, por eso vale la pena preguntarnos: ¿Hay emociones que todavía no he reconocido o expresado completamente?
¿Qué son las emociones bloqueadas?
Cuando hablamos de emociones bloqueadas, nos referimos a emociones que, por diferentes razones, no fueron reconocidas, expresadas o procesadas de la manera que necesitábamos en determinado momento, esto no significa que una emoción quede "atrapada" físicamente en el cuerpo ni que existía una única explicación para lo que sentimos.
Las emociones son experiencias complejas en las que participan pensamientos, recuerdos, sensaciones físicas y contexto personal, sin embargo, muchas personas descubren que ciertas emociones que evitaron, reprimieron o ignoraron, continúan influyendo en su vida actual, por ejemplo:
Y entonces ocurre algo interesante: "Lo que no observamos conscientemente puede seguir influyendo en nuestras decisiones y reacciones".
¿Cómo saber si podrías estar cargando emociones no expresadas? observa si algunas de estas situaciones te resultan familiares:
Reconocerte en algunas de estas situaciones no significa automáticamente que tengas emociones bloqueadas, pero puede ser una invitación a mirar hacia dentro con más atención, recuerda: lo que no se expresa, se queda dentro.
A veces aprendemos a no sentir.
Nadie nace sabiendo cómo gestionar sus emociones, aprendemos observando, escuchando, viviendo experiencias, recibiendo mensajes como: "No llores", "No te enojes", "Tienes que ser fuerte", "No exageres", "No pasa nada", "Olvídalo", "No hables de eso".
Y poco a poco algunas personas pueden aprender que ciertas emociones son incómodas, peligrosas o inaceptables. Entonces dejan de expresarlas, no porque quieran sino porque en algún momento fue la mejor forma de adaptarse, el problema es que aquello que nos ayudó en un momento puede dejar de ayudarnos más adelante.
Cinco señales que vale la pena observar.
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