Cambias de pareja, pero la historia parece repetirse.
Tal vez has pensado: "Esta vez será diferente" y al principio parece que sí. Conoces a alguien, comienza una nueva relación y sientes ilusión, hay conexión, atención, mensajes detalles y momentos que te hacen pensar que finalmente encontraste a una persona diferente.
Pero después de un tiempo, algo cambia. Vuelves a sentir que no te escuchan, que tienes que pedir atención, que das más de lo que recibes, que la otra persona se distancia, que terminas tolerando cosas que al principio dijiste que nunca volverías a aceptar.
Y llega una pregunta incómoda: ¿Por qué siempre termino viviendo algo parecido? quizá has cambiado de ciudad, quizá has cambiado tu manera de relacionarte, pero la historia parece tener algunos capítulos que se repiten y cuando esto sucede varias veces, vale la pena mirar algo más profundo.
No solamente preguntarte: ¿Por qué las personas que elijo son así? sino también: ¿Qué estoy repitiendo yo sin darme cuenta?
¿Te reconoces en alguno de estos patrones? Observa si alguna de estas situaciones te resulta familiar:
Si te reconociste en varios puntos, no significa que estés destinado o destinada a repetirlos. Significa que quizá hay un patrón que merece ser observado.
¿Qué significa repetir patrones en las relaciones?
Un patrón es una forma recurrente de pensar, sentir, elegir o reaccionar, que termina produciendo experiencias similares. No necesariamente lo haces de manera consciente, de hecho, muchas veces ocurre precisamente porque no lo estás viendo, puedes pensar que estás eligiendo a una persona completamente diferente, cuando en realidad estás buscando características que te resultan conocidas.
Y aquí aparece algo importante: "Lo conocido no siempre es lo saludable", a veces nuestro sistema emocional puede sentirse más familiarizado con determinadas dinámicas, por eso una relación tranquila puede parecer extraña, mientras que una relación llena de incertidumbre, intensidad o necesidad de demostrar algo, puede sentirse profundamente atractiva.
No porque conscientemente quieras sufrir, sino porque quizá existe una historia emocional que todavía influye en la manera en que interpretas el amor, el rechazo, la cercanía y el abandono.
El patrón puede comenzar mucho antes de tu relación actual.
Cuando una persona repite determinadas dinámicas, puede ser útil preguntarse: ¿Donde aprendí que el amor funcionaba de esta manera? tal vez aprendiste que para recibir cariño había que portarse bien, había que complacer, que era mejor no reclamar, que mostrar necesidades podía provocar rechazo, que había que ser fuerte y no pedir ayuda.
Quizá aprendiste que el amor podía estar acompañado de distancia, discusiones, incertidumbre o silencios, esto no significa que necesariamente exista una única causa ni que todo lo que ocurre actualmente pueda explicarse por la infancia.
Pero nuestras experiencias anteriores pueden influir en las expectativas y comportamientos que llevamos a nuestras relaciones y muchas veces comenzamos a relacionarnos desde aprendizajes que nunca cuestionamos.
¿Y si no eliges lo que quieres, sino lo que reconoces?
Esta pregunta puede ser incómoda, porque cuando una relación termina mal, es natural mirar hacia la otra persona:
Y algunas de esas cosas pueden ser completamente ciertas, pero existe otra pregunta que también puede ayudarte: ¿Qué hizo que permaneciera ahí?
No para culparte, no para justificar el comportamiento de la otra persona, sino para comprenderte, porque una cosa es preguntarte: ¿Por qué me hicieron esto? y otra mucho más profunda: ¿Por qué acepté esto durante tanto tiempo? esta pregunta puede abrir una puerta diferente.
Existen cinco señales de que podrías estar repitiendo un patrón.
1.- La historia cambia, pero la sensación es la misma. Las personas son diferentes, las circunstancias también , pero tú vuelves a sentir abandono, inseguridad, rechazo, soledad o necesidad de demostrar tu valor, cuando cambia el escenario pero la emoción permanece, vale la pena observar qué está ocurriendo.
2.- Confundes intensidad con conexión. Una relación puede comenzar con una enorme intensidad emocional, muchos mensajes, mucha atención, celos, necesidad constante de saber dónde está el otro, altas y bajas, reconciliaciones, distanciamientos y todo esto puede sentirse como una conexión extraordinaria, pero intensidad y conexión no son necesariamente lo mismo, a veces la tranquilidad se siente poco familiar simplemente porque no estás acostumbrado a ella o acostumbrada a él.
3.- Te conviertes en quien tiene que salvar la relación. Cuando aparece un problema... tú intensas resolverlo, cuando la otra persona se distancia... tú buscas acercarla, cuando existe un conflicto... tú intentas compensarlo, cuando la relación parece romperse... haces todo lo posible para mantenerla, hasta que un día descubres que llevas mucho tiempo intentando sostener una relación prácticamante tú solo o tú sola.
4.- Tus límites desaparecen cuando tienes miedo de perder. Sabes lo que no quieres, sabes lo que te molesta, incluso sabes qué deberías decir, pero cuando llega el momento de poner un límite aparece el miedo: "Y si se va", "Y si se enoja", "Y si encuentra a alguien más", entonces callas, cedes, perdonas y vuelves a empezar.
5.- Después de cada ruptura prometes que la próxima vez será diferente. Y quieres que lo sea pero si no cambia aquello que te lleva a elegir, tolerar o reaccionar de determinada manera, es posible que el escenario vuelva a construirse de forma parecida, por eso cambiar de pareja no siempre significa cambiar de patrón.
El círculo que mantiene el patrón.
Un patrón puede funcionar como un ciclo: Elección -> Expectativa -> Reacción -> Conflicto -> Dolor -> Reconciliación -> Repetición.
Por ejemplo: Conoces a alguien que inicialmente te genera mucha atención -> Te involucras emocionalmente -> La persona comienza a distanciarse -> Tu intentas recuperar la cercanía -> La otra persona se aleja todavía más -> Aparecen situaciones de ansiedad, discusiones o reclamos -> Después llega una reconciliación -> Sientes alivio.
Y el ciclo comienza nuevamente, mientras el ciclo continúa, puede parecer que el problema está solamente en cada nuevo conflicto, pero quizá el verdadero trabajo está en comprender ¿Qué mantiene el ciclo funcionando?.
¿Cómo afecta esto a tu relación contigo?
Los patrones de pareja no solamente afectan la relación con la otra persona, también pueden modificar la manera en que te ves, puedes comenzar a pensar:
Y poco a poco conviertes una experiencia repetida en una definición de quién eres, pero una experiencia repetida no necesariamente define tu identidad, puede ser un patrón. Y los patrones pueden observarse, ya que lo que se puede observar, también puede comenzar a cuestionarse.
Una pregunta que puede cambiar la forma de mirar tus relaciones.
Piensa en tus últimas relaciones importantes, no necesitas analizar toda tu historia, solamente observa y pregúntate: ¿Qué tenían en común las personas que elegí? después: ¿Qué tenía en común mi manera de comportarme con ellas? y finalmente: ¿Qué emoción aparecía una y otra vez? miedo, abandono, celos, necesidad de aprobación, soledad, necesidad de demostrar valor, miedo a no ser suficiente.
No intentes encontrar una respuesta perfecta, solamente observa, a veces identificar el patrón es el primer paso para dejar de vivirlo automáticamente.
Un pequeño ejercicio de autobservación.
Toma una hoja y divide el espacio en cuatro partes: describe la relación 1 indicando que ocurrió, describe la relación 2 indicando que ocurrió, describe la relación 3 indicando que ocurrió, después busca coincidencias y pregúntate: ¿Qué se repite en mis elecciones? ¿Qué se repite en mis reacciones? ¿Qué suelo tolerar? ¿Qué necesito recibir constantemente de la otra persona? ¿Qué es lo que más miedo me da perder?.
Y hay una pregunta especialmente importante: ¿Qué parte de mí aparece en todas esas historias? no busques culparte... busca comprender.
¿Y si el problema no fuera que eliges "mal"?
Quizá durante mucho tiempo pensaste que necesitabas encontrar a la persona correcta y quizá sí. Pero también puede ser necesario construir una relación diferente contigo mismo, porque si no reconoces tus limites, puedes encontrar a alguien que los cruce.
Si no reconoces tus necesidades, puedes acostumbrarte a ignorarlas, si crees que tienes que demostrar tu valor para ser amado o amada, puedes terminar esforzándote constantemente para recibir algo que debería poder existir sin esa lucha y si tienes miedo de estar solo, quizá permanezcas en lugares donde ya no quieres estar, por eso, en ocasiones, la pregunta no es solamente ¿Con quién debería estar? también es: ¿Quién estoy siendo yo dentro de mis relaciones?
Esto también puede trabajarse, reconocer un patrón no significa que estés condenado a repetirlo, tampoco significa que todo lo que ocurre en una relación sea responsabilidad tuya, una relación involucra a dos personas y existen comportamientos que son responsabilidad de quien los realiza.
Pero conocer tus propios patrones puede darte algo muy valioso: capacidad de elección.
Cuando empiezas a reconocer qué necesitas, qué aceptas, qué temes y cómo reacciones, puedes comenzar a tomar decisiones desde un lugar más consciente, ya no solamente desde la costumbre, ya no solamente desde el miedo, ya no solamente desde la necesidad de que alguien se quede.
¿Te gustaría comprender qué patrón estás repitiendo?
A veces sabemos que algo se repite, pero resulta difícil descubrir exactamente qué es, puedes observar tus relaciones durante años y aún así no identificar aquello que las conecta.
Por eso existe la Sesión Gratuita, donde exploraremos tu situación, identificaremos que estás viviendo y comenzar a observar qué puede estar detrás de aquello que quieres cambiar.
No se trata de decirte qué hacer, se trata de ayudarte a mirar tu historia desde otra perspectiva, si sientes que llevas tiempo repitiendo situaciones similares en tus relaciones y quieres comenzar a comprenderlas, puedes solicitar tu sesión y podemos comenzar desde lo que hoy estás viviendo.
Antes de terminar, quiero dejarte una pregunta, no pienses en tu última pareja, piensa en todas y pregúntate: ¿Qué historia sea repetido en mis relaciones... y qué parte de esa historia todavía no he comprendido?.
Quizá encontrar esa respuesta sea el comienzo de una historia diferente.
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Una última invitación
No necesitas tener todas las respuestas para comenzar, a veces basta con reconocer una pregunta que llevas mucho tiempo evitando, ¿Qué estoy repitiendo en mis relaciones que ya no quiero seguir viviendo? si esa pregunta resonó contigo, quizá sea momento de comenzar a explorarla.